Foto: RicardoMarconato / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Polleras de Puno, monteras cusqueñas, sombreros de Cajamarca. Cada región tiene su propio sistema de vestuario.
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Hablar de traje típico peruano en singular es un error. Existen decenas de sistemas de vestuario regionales, cada uno con su gramática de colores, formas y materiales, y muchos de ellos siguen en uso cotidiano, no solo festivo.
Puno y el altiplano
La pollera —falda amplia de varias capas— alcanza aquí su máxima expresión. El número de capas, los bordados y la calidad del tejido indican posición y ocasión. En la Candelaria, el despliegue es extraordinario.

Video: «PONCHO PERUANO HECHO A TELAR ARTESANAL» — ASLE Perú (YouTube).
Cusco y el Valle Sagrado
La montera —sombrero circular de ala plana— varía de forma en cada comunidad. El lliclla, manto que se lleva sobre los hombros sujeto con un tupu de metal, es la pieza más reconocible.

La costa norte y la marinera
El vestuario de la marinera norteña —camisón bordado, falda amplia, pañuelo— tiene un origen distinto: republicano, urbano y con influencia española directa.

Lo que hay que entender
Estos trajes no son disfraces ni piezas de museo. Son ropa en uso, con reglas sociales asociadas. Usarlos fuera de contexto, por personas ajenas a la comunidad, es lo que separa el homenaje de la caricatura.
Un traje tradicional peruano no dice Perú. Dice el nombre exacto de un pueblo.
