Foto: Mike / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)
La cocina china y la japonesa no se adaptaron al Perú: se fundieron con él y crearon dos categorías propias.
2 min de lectura
Pocas cocinas del mundo han absorbido migraciones con la naturalidad de la peruana. El chifa —de origen cantonés— y la cocina nikkei —de origen japonés— no son variantes locales de cocinas extranjeras: son categorías nuevas, nacidas en el Perú y hoy exportadas desde aquí.
Chifa: el wok se hizo peruano
La migración cantonesa del siglo XIX trajo el wok, la salsa de soya y el arroz salteado. Encontró aquí ají, culantro y una despensa distinta. De ese cruce salieron el lomo saltado —hoy plato nacional— y el arroz chaufa, que se comen en todo el país sin que nadie los considere extranjeros.

Nikkei: el corte japonés sobre producto peruano
La migración japonesa aportó precisión en el corte, respeto por el pescado crudo y una sensibilidad distinta para los tiempos de marinado. Aplicada al mar peruano y al ají, produjo tiraditos, causas reinterpretadas y una escuela que hoy tiene presencia en las listas gastronómicas internacionales.

Lo que enseñan las dos
Que una cocina se fortalece cuando absorbe en lugar de defenderse. El chifa y el nikkei son la prueba de que en el Perú la mezcla no diluye: concentra.
Ni el chifa ni el nikkei existen fuera del Perú con ese nombre. Son dos invenciones peruanas.
